sábado 15 de noviembre de 2008

Palabras Lapidarias

Murió a orilla de un río
Un hombre al atardecer
De inmediato su mujer
Para enterrarlo hizo un lío.

No sé si es el caso mío,
Todo el mundo allí lloraba
Y el hijo que no le daba
Un beso ni en el día del padre
Miró entre llantos a su madre
Y al ataúd se acercaba.

Que no se acerque a la mía…
El que me pudo querer,
Que disfrute con placer
Todo el que por mi sufría.

Por eso en este día
Pido sin odios y rencores,
Ataúd de los peores,
Y a mis hijos y a mi mujer
Cuando muera quiero ver
Que nadie me lleve flores.

Si me quieren enterrar
Que lo hagan en una yagua
Si acaso contratan guagua
Que sea para celebrar…
Y aquel que tenga la suerte
De observar mi cuerpo inerte
Lo haga desde la ventana.
Y el diario de la mañana
Que no publique mi muerte.

De: Franklin Antonio Figueroa Portorreal, mi padre.

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